miércoles - 28/07/2021

¡Reducir el número de congresistas! (Columna de Nelson Mondaca I.)

¡Reducir el número de congresistas! (Columna de Nelson Mondaca I.)

NELSON MONDACA I.


[caption id="attachment_96404" align="alignright" width="243"]Nelson Mondaca columna Nelson C. Mondaca Ijalba nmonijalba@gmail.com[/caption] En la reciente cuenta pública del Presidente de la República Sebastián Piñera al Congreso Nacional, uno de los temas que sacó aplausos entre los parlamentarios y selectos asistentes, fue la reducción del número de congresistas con el objetivo de mejorar la calidad de la política y recuperar la confianza ciudadana en el poder legislativo. A modo de colocar este anuncio en el umbral del acontecer diario, busco un poco de inspiración. En tiempos normales asumir cambios políticos tiene grandes ventajas, sobre todo que la participación social y de expertos se hace con la misma premisa de lo profundo y la dimensión que estos tienen en nuestra sociedad. El asunto no es sacar leyes apremiado por las promesas políticas, circunstancias y contra el tiempo. Donde el poder legislativo, se convierte en incompetente y en órgano de enriquecimiento personal. Ocurre que él ejecutivo o los gobiernos de turno, son indiscutibles cómplices de estas estructuras. Es más, la famosa “letra chica” trastocan todo lo bueno de un proyecto. Así tenemos que, en la fábrica de las leyes, llamado Congreso Nacional, trabajan personas muy ilustradas, de alto conocimiento legal, de grandes experiencias académicas. Siendo indescriptible toda la gama de destrezas profesionales que se conjugan en ambas cámaras. En pocas palabras, es la médula de la intelectualidad chilena. Además, para poner la guinda de la torta, hay quienes han hecho toda su vida en el Congreso. Entonces, me preguntaréis ¿Cuál es la razón por la que los políticos están calificados de lo peor en la opinión pública? Tal descalificación tiene varias razones. No son de ahora y menos después del 18 de octubre del 2019. Vamos, sería largo argumentar algunos de sus cuestionados beneficios. A puertas abiertas me siento en la obligación moral de destacar: Los sueldos millonarios, las famosas dietas parlamentarias y los recursos asignados al trabajo distrital, montos y privilegios de asesorías, son partes que se suman a los conflictos de intereses y algunos actos de corrupción; conformando un abanico de realidades que desapegan a la ciudadanía con estas autoridades políticas, hasta llegar a su justa condena. En este escenario resulta fácil mirar para el lado y culpar en general a los Congresistas. Bajo este clima de situaciones, en un accionar populista es cómodo anunciar una reducción de parlamentarios con el sabio propósito de salvar al actual modelo económico y político en crisis, retornando al perverso sistema binominal. Sin embargo, con cierta habilidad se elude entrar al fondo de los problemas. Por ejemplo, tenemos que existen regiones sobre representadas. Partamos por la región Metropolitana tiene 5.600.000 electores/as, es decir, un 39% del padrón electoral, en tal sentido le corresponden 61 diputados, sin embargo, tiene 47. Por otro lado, tenemos que en la región de Magallanes existen 158.000 electores/as, lo que es igual al 1,1% del padrón, y tiene tres diputados, cuando en verdad, deberían ser dos. Sigamos en la zona sur, Aysén representa el 0,67% del padrón tiene tres, cuando le correspondería un diputado/a. (Fuente. Claudio Fuentes S. Edición Catalonia). En ambos casos, existe una distorsión. Las representaciones pueden ir desde la densidad poblacional, la cual es igual a un número determinado de escaños, hasta la votación por listas. En este caso siempre salen los más votados con las listas más votadas de cada coalición, según la cifra repartidora. Los independientes siempre serán los más perjudicados. Por consiguiente, el actual sistema electoral siendo representativo e injusto, permite a los sectores políticos emergentes, tener derecho a escaño. En democracia, a mi parecer, todos los sectores en su diversidad debieran tener un espacio y un legítimo derecho de estar en el Congreso. Para eso son y están las elecciones. Por último, un mejor debate y/o calidad de las leyes no guarda relación con el número de parlamentarios, sino más bien con el grado de intereses que los diferentes actores políticos defienden y si pueden sumar a otros al momento de votar, es mucho mejor. Es lo que pasó con el 10% del retiro de fondos y la reforma constitucional previsional, donde, en forma transversal y por mayoría absoluta se superó el quórum requerido para su aprobación en ambas cámaras. La calidad del debate la vio y la vivió todo Chile. Histórico. Ocurre todo lo contrario, cuando las coaliciones mayoritarias se unen y logran acuerdos que satisfacen solamente los intereses de sus sectores. Lo que refleja que la calidad de las leyes no pasa por la cantidad de congresistas que tenga nuestro parlamento, sino por el congresista que se alinea a las directrices partidarias. Esa es la verdad. Para mí, el actual parlamento puede sacar muy buenas leyes y se pueden tener muy buenos debates, en el análisis final, no todos podemos caer en los simplismos, valorar el comportamiento político, depende exclusivamente de cada uno/a de los congresistas y en su conjunto, tienen la facultad de modificar la percepción que la ciudadanía y el pueblo tienen de la clase política. Antes que todo son servidores públicos. Las tareas del presente son las que definirán el modelo económico, político, cultural y social del Chile del futuro.]]>

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