mayo 26, 2026

Ingresar

mayo 26, 2026
inicionoticiasactualidadcultura popdeportesempresasopiniónpolíticatierra de campeonesalta suciedad

18

Sep

Se apaga una voz romántica: Yaco Monti y su legado en la música latinoamericana

Este 2025, la música latinoamericana despide a una de sus voces más sentidas: Yaco Monti, el cantante argentino que hizo del amor una bandera y de Chile, su segunda casa. Julio César Eugenio Monti —su nombre real— nació en Villa Mercedes, San Luis, y desde joven mostró una sensibilidad especial para la balada romántica. Su voz aguda, su falsete inconfundible y su estilo interpretativo que rozaba el llanto lo convirtieron en un ícono de la canción melódica en español.

Monti no solo cantó al amor, también lo sufrió. Sus letras hablaban de abandono, nostalgia, madres ausentes y tierras lejanas. “Siempre te recordaré”, “Amor desesperado”, “Si alguien me esperara”, “Mamita mamá” y “Volveré a San Luis” son solo algunas de las canciones que marcaron época y que aún suenan en radios de corte romántico.

CHILE

Aunque nació y se formó en Argentina, fue en Chile donde Yaco Monti encontró su público más devoto. Llegó por primera vez en 1966, meses después de ganar el Festival de Punta del Este con “Siempre te recordaré” —tema que más tarde sería banda sonora de la teleserie chilena Las dos caras del amor en 1988. Desde entonces, su vínculo con la Nueva Ola Chilena fue estrecho: compartió escenario y amistad con figuras como Wildo, Cecilia, el “Pollo” Fuentes, Luis Dimas y José Alfredo Fuentes. En televisión, fue invitado frecuente en programas musicales y festivales, donde su estilo dramático y su entrega total al micrófono lo hicieron destacar.

ACTOR

Yaco Monti también incursionó en el cine. Participó en películas argentinas como Escala musical (1966) y Escándalo en la familia (1967), donde compartió pantalla con Niní Marshall y el dúo Pili y Mili. Además, compuso canciones para otros artistas como Leonardo Favio, Los Galos, Los Pulpos y la mexicana Imelda Miller, dejando huella en la música romántica de toda América Latina.

Monti sufría sus canciones. No las cantaba, las vivía. Su falsete, sus quiebres vocales y su histrionismo en escena lo convirtieron en un artista integral, de esos que ya no abundan. En sus presentaciones, no escatimaba emoción: cantaba con los ojos cerrados, con las manos temblorosas, como si cada verso fuera una confesión.

Comentarios

Deja el primer comentario

ingreso de usuario

Google reCaptcha: Clave de sitio no válida.