Aunque la periodista Pamela Jiles no lo dijo al aire en la despedida de su espacio “Chile a Prueba de Jiles”, está claro que a la elite política le molestó la verdad bien dicha, sobre sus chanchullos y nepotismo o sus tejes y menejes. Creo que a Jiles la bajaron las presiones políticas a través de la publicidad, simplemente antes que se iniciará el debate público sobre la educación, el aborto terapéutico o la reforma tributaria.
La Red se ha destacado en el último tiempo por mantener un cierta independencia en su línea editorial, lo que la convirtió en un vitrina de tema tabús, en especial para temas que el Canal de Todos los chilenos, como es TVN no toca.
A Pamela Jiles no le faltará la pega, pero no podrá seguir haciendo lo que ella sabe y se maneja, es decir dejar en evidencia a parte de la clase política, donde los símiles a Frank Underwood, de la serie House of Cards, hacen de las suyas moviendo los hilos del poder.
Jiles es un peligro para la Alianza y para la Nueva Mayoría, que se asustan que la gente tenga mucha información. Todos los medios, como este, tiene una líneas editorial, pero lo difícil es mantener la independencia que la periodista, sobrina de la iquiqueña Elena Caffarena, quiere tener en sus manos cuando los medios están sostenidos por los grupos económicos.
Hoy, puede ser moda para algunos ligados a la elite, pero creo que una gran cantidad de chilenos somos Jiles.
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