miércoles - 01/12/2021

Taller Flores de Hojalata: una tradición que desafía al tiempo y al olvido

Taller Flores de Hojalata: una tradición que desafía al tiempo y al olvido

En Pozo Almonte, María Elena y Tocopilla, 92 mujeres están llevando a cabo los talleres de confección de coronas en Flores de Hojalata realizados por SQM y que culminarán a fines de este mes con la tradicional romería a los cementerios pampinos.

En una casa de calle Franklin 576, 25 mujeres de María Elena terminan de adornar las láminas de hojalata que darán vida al desierto, en ellas descansa una tradición centenaria que se opone al tiempo y al olvido, dándole color a lugares que ya se mimetizaron con la arena; ellas, son las nuevas artesanas en flores de hojalata de la pampa.

Lorena Lahallle Camus, presidenta del taller femenino “Flores del Desierto” relata que este taller nace en una iniciativa que buscaba rescatar prácticas funerarias salitreras a través de un taller impartido por María Moscoso, gestora cultural iquiqueña que rescató esta tradición, cuyos orígenes se remontan al siglo pasado, cuando con latas y conservas se imitaban las formas de las flores que no existen en estos páramos.

Fue ahí que Lorena comenzó a gestar un grupo que rescatara esta manualidad patrimonial cuya finalidad es recordar a los deudos propios y a aquellos que están sepultados en los cementerios más alejados. “Nosotros llevamos coronas a esos difuntos que quedaron olvidados en el desierto y que hoy no tienen familias vivas, es un poco como recordarlos”, señala.

Más allá del tema de materialidad, que se relaciona con el entorno; este taller guarda relación con la práctica de las tradiciones más profundas de la pampa, generando además un espacio común donde estas mujeres conversan en relación con una práctica que se ha dado por muchos años y que hoy se mantiene gracias a los aportes de SQM en materiales y monitores, según señala Leonor González, encargada de Asuntos Comunitarios Pampa.

Y como si fuera un testimonio que perdura, hoy no solo son adultos mayores o jóvenes los que participan; en el caso de María Elena, ya son tres los niños que se sumaron a una iniciativa que, como sus mismas flores, sigue traspasando la barrera del tiempo y las generaciones. Cristóbal y Emanuel, los hijos de Carolina Romo son los niños que hoy cortan y moldean esta tradición.

A 80 kilómetros hacia la costa, Herma Álvarez es una de las 35 mujeres que devolvieron este arte a Tocopilla; se sentía obligada a hacerlo ya que ella nació e hizo toda su vida en Pedro de Valdivia, su esposo hace cincuenta años realizaba este mismo ritual con sus hermanos; para ella, es un acto de amor y un legado que debe cuidar.

Miriam Fernández, pese a no tener un vínculo directo con esta vida pampina, se siente parte de este legado y quiere seguir cumpliendo con este compromiso: “es como recordar a nuestros deudos olvidados, y darles compañía. Ellos están tan solitos y nosotros los vamos a acompañar con estas coronas que están realizadas con mucho cariño y amor”.

Flores de hojalata que van venciendo al tiempo, que luchan con el sol para perpetuar sus colores entre nombres ya olvidados y borrados por la misma inclemencia que hizo de la epopeya del pampino, la historia más formidable. Estas mujeres y sus hijos y los hijos de sus hijos, enfrentan al viento con un acto de amor y compromiso que hoy es historia viva.

Las tradicionales romerías que llevarán estas coronas de hojalata a su destino final parten la mañana de este domingo 28 en los cementerios aledaños a Pozo Almonte donde otras 32 mujeres ya están en la etapa final de confección, continuando el martes 30 en Tocopilla, para finalizar el miércoles 31 en María Elena.

Taller

IMG 0417
Con el objetivo de rescatar el patrimonio salitrero que dio origen a la industria y sociedad del norte de Chile, hace cinco años SQM a través de su gerencia de Sustentabilidad, realiza los Talleres Flores de Hojalata en las localidades vecinas a sus faenas y que cuentan con un arraigo a este arte fúnebre que pinta de colores los antiguos cementerios de la zona, muchos de los cuales fueron olvidados por años y hoy vuelven a revivir entre latas, alambres, colores y el trabajo de un centenar de personas.

Las clases que son abiertas a toda la comunidad tienen una duración de tres meses. El resultado son coronas producto del trabajo grupal, sin autor específico, apoyado en la monitora y quienes poseen más experiencia en este arte.

El aprendizaje se inicia con el proceso de motivación de los participantes, a quienes se les da a conocer el marco teórico, práctico y vivencial del arte funerario. Con estos conocimientos internalizados por los alumnos, se procede a elaborar las plantillas de cartón, para luego confeccionar los moldes y las flores en hojalata, concluyendo con el armado de las coronas que destacan por sus delicados detalles y pintado.

Las coronas se caracterizan por sus coloridos y brillo, el objetivo es hacer flores de diferentes tipos y que cada una de ellas se asemeje a las naturales. Según, si el destinatario es niño o adulto estas se confeccionan, al igual que antaño, en diferentes formatos y las más grandes son destinadas a los mausoleos de mayor tamaño.

Compartir
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on telegram
Telegram
Share on whatsapp
WhatsApp
Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ingreso de Usuarios

Recuerde que debe estar inscrito por el Administrador para poder ingresar.

Contacto

24/7

Formulario de Contacto

Inscribete al Newslatters

Mantente informado con las noticias, notas y opiniones de El Sol de Iquique. No esperes más ¡INSCRIBETE!

Ingreso de usuario

Recuerde que debe estar inscrito por el Administrador para poder ingresar.