Después de años de olfatear justicia y repartir ternura, los queridos perritos de la Aduana de Iquique —Tiara, Mila y Loki— colgaron sus capas y se fueron directo a disfrutar de su merecido descanso. ¡Y vaya que se lo ganaron!
Estos tres labradores fueron parte fundamental del equipo del Departamento de Drogas. Tiara y Mila trabajaron ocho años, mientras que Loki estuvo seis, siempre atentos, siempre listos, detectando lo que no debía pasar… pero también regalando sonrisas, moviendo colitas y alegrando cada rincón por donde pasaban.
La despedida fue emotiva. Funcionarios y funcionarias los despidieron con el corazón apretado, porque no sólo fueron compañeros de trabajo, ¡fueron familia! Siempre fieles, siempre alegres, siempre dispuestos a dar amor sin pedir nada a cambio. Pero también hubo alegría, porque ahora estos peluditos se van a vivir como reyes en hogares donde los van a cuidar, mimar y dejar dormir hasta tarde si quieren.
Entrenados en la Escuela de Adiestramiento Canino del Servicio Nacional de Aduanas en Los Andes, estos canes fueron verdaderos expertos: detectaban drogas, pólvora, tabaco, armas y hasta billetes. Multipropósito, sí… pero sobre todo, multiamor.
El Director Regional de la Aduana de Iquique Cristian Molina, destacó que “la técnica canina es una herramienta fundamental en la eficacia de la fiscalización en aduanas, y estamos infinitamente agradecidos de Tiara, Mila y Loki. Vamos a sentir su ausencia, pero el Servicio tiene una política estricta que regula la baja de estos canes, de manera de proteger su salud y bienestar, así que los despedimos con todas las ceremonias y homenajes que se merecen”.













