Los gremios del transporte de carga terrestre sacaron una declaración que suena fuerte, directa y con ese estilo que históricamente se veía cuando enfrentaban a gobiernos de centroizquierda. Esta vez, dicen estar reunidos ante una “catastrófica situación de fuerza mayor, creada por las alzas de precios de los combustibles”, y apuntan tanto al Gobierno como a las empresas generadoras de carga.
El primer golpe viene con cifras que buscan dejar claro el nivel del problema. Según el comunicado, “las alzas por concepto del petróleo diésel, que en el caso de nuestro sector corresponden al 61% respecto del valor de la semana pasada”, deben ser traspasadas sí o sí a los clientes. Y agregan una frase que resume el cuadro: “El alza del diésel consume todo el margen de las empresas, llevándolas en el corto plazo a una situación de insolvencia financiera y operativa.”
Luego viene el llamado directo a quienes contratan transporte. Los gremios piden que las empresas generadoras de carga “acepten el nuevo escenario de costos y los incorporen en las nuevas tarifas”. En simple: no hay espacio para absorber nada, y si no se ajustan los precios, el sector dice que no podrá sostenerse.
También hay presión hacia el Gobierno. Exigen que la autoridad económica actualice “de forma urgente” el Índice de Costos del Transporte (ICT) y que esa actualización se aplique “de forma inmediata y retroactiva” para reflejar el alza de los combustibles. Es un tono que recuerda otras épocas: técnico, pero con urgencia y sin rodeos.
El comunicado cierra con una advertencia hacia quienes, según ellos, estarían aprovechando la situación. Piden “establecer un canal de denuncia respecto de quienes impongan condiciones unilaterales o se nieguen al diálogo.”
El documento lleva las firmas de Juan Araya (CNDC), Juan Monasterio (Agetich), Sergio Pérez (CNTC) y Raúl Clavero (Chiletransporte).













