Erika Aliaga Maureira

Es, a lo menos, insólito que en los debates de primarias presidenciales no se les haya planteado a los candidatos preguntas sobre política medioambiental y cambio climático.
Pero más allá de esta grave omisión de los periodistas, es esperanzador observar que Gabriel Boric ha sido el candidato con más menciones en sus intervenciones sobre estos temas. Comprender que la crisis medioambiental está estrechamente vinculada al bienestar social (o la falta de este) es fundamental para abordar propuestas en materia de economía, salud, vivienda, educación y cada uno de los desafíos que el próximo gobierno deberá enfrentar.
Y lo anterior no solo se refleja en sus intervenciones, sino que se plasma con fuerza en una de las tres perspectivas que componen su programa: transformación social y ecológica. Y es que la degradación del medioambiente y el cambio climático son la principal amenaza para la supervivencia humana, y Chile uno de los países más expuestos.
Para contener esta amenaza es indispensable superar el modelo extractivista y terminar con el abuso y la desigualdad en nuestro país. Para ello, Boric propone, entre otras cosas, transitar hacia un modelo económico inclusivo con base en la innovación y el respeto a la naturaleza, con un enfoque en la reactivación cuya inversión genere empleo hoy y garantice oportunidades de desarrollo a las próximas generaciones, acabando con las zonas de sacrificio, de las que Tarapacá no está exenta; e instala como política urgente el reconocimiento del agua como un Derecho Humano y su recuperación para las personas.
Asimismo, aborda la degradación de la naturaleza, determinando estrategias para la restauración de suelos, la regeneración y protección de la biodiversidad, y el bienestar de los animales, reconociendo a estos últimos como seres sintientes y esenciales para el equilibrio ecosistémico. Y todo esto, con medidas educativas y una agenda legislativa que lo sustente.
Si han leído el manifiesto de Boric, sabrán que el medioambiente y la crisis climática atraviesa cada una de las áreas y temáticas que permiten construir un Chile con justicia ambiental, como la transformación de las ciudades, adaptadas para resistir los efectos del cambio climático, con viviendas eficientes, transporte sostenible, energías renovables y basura cero.
A mi no me cabe duda, el próximo Gobierno será ecológico o no será.













