martes - 03/08/2021

Una muerte anunciada (Columna Gonzalo Vallejo L.)

Una muerte anunciada (Columna Gonzalo Vallejo L.)

Por Gonzalo Vallejo Legarreta

 

¡ Qué absurda muerte es la muerte de un poeta !  ¡ Qué inaudita es la muerte cuando se inmola a un poeta !  Los bárbaros son tan bizantinos que no alcanzan a darse cuenta de esta prehistórica barbarie ! No saben, no comprenden que asesinaron también el verbo, que carbonizaron la palabra del poeta en plena creación lírica sólo por amor a su pueblo, a su pueblo callado y temeroso, sólo por querer liberar a su pueblo de cementerios encerrados, a su pueblo azotado por ríos contaminados de pálidas heridas parecidas a flores pensativas. Su opción de vida fue luchar por los desvalidos. Su opción de vida fue la poesía de palabras torturadas. Poeta adivino de su propia muerte. Escribió su muerte con precisión y premonición, muerte que le alcanzó entre gurayos y tiganas que cantaron en ese preciso instante tristes cantos de muerte. Javier Heraud, un hijo de la burguesía, fue alma de otra vida, no para esta vida. Valiente para seguir un ideal de sollozo lento y desolado, tan propio de Javier,  que sólo quiso ser habitante recóndito de mundos iluminados y románticos. Imagino a Javier en París dialogando horas y horas con Vallejo y Rimbaud decidiendo su  ya anunciada muerte. Un poeta no teme a la muerte porque debe poetizar a la muerte. El  signo de un gran poeta es  mirar su propia muerte con ojos lejanos y lóbregos como palabras de llantos antiguos.

Javier Heraud fue un poeta abstruso y con un innato talento lírico . Fue un ser poético intenso y  exigente en su hierática intelectualidad ¡ Qué absurda me resulta la muerte de Javier Heraud ¡  ¡Qué absurdo me resulta haberle negado las mieles de abejas incansables  !  ¡ Qué triste me parece  escuchar el grito enmudecido de su verbo vegetal ! ¡ Qué absurdo me resulta poetizar el funeral de su cuerpo poetizado y acribillado !  ¡  Qué tristeza para Javier Heraud comprender el odio injustificado, el odio de la no cultura,  que despertaron sus versos abismantes !  La ausencia de Javier Heraud dejó un legado de humanidad y solidaridad, pues por su tremenda poesía humana hemos comprendido su valor político y lírico. Sólo el odio pudo asesinarlo, sólo el desamor le llevó a ser un muerto despedazado por la ardiente ignorancia. Javier es un muerto triste. Para él ya la muerte no existe. ¡ Qué absurda muerte es la muerte de un poeta !

 

Compartir
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on telegram
Telegram
Share on whatsapp
WhatsApp
Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Contacto

24/7

Formulario de Contacto

Ingreso de usuario

Recuerde que debe estar inscrito por el Administrador para poder ingresar.

Inscribete al Newslatters

Mantente informado con las noticias, notas y opiniones de El Sol de Iquique. No esperes más ¡INSCRIBETE!