lunes - 27/09/2021

“Voz de los ochenta” | @plumaiquiqueña

“Voz de los ochenta” | @plumaiquiqueña

“La nostalgia se ha transformado en la utopía de hoy”, sostiene el filósofo alemán Andreas Huyssen. La generación de los ochenta estaba marcada por la contradicción y la diversidad, en medio de un mundo que cambiaba a pasos agigantados. La caída del muro de Berlín es el referente internacional del cambio de época, y la aparición del Sida termina con la libertad sexual impulsada desde los 60.

La voz de los ochenta en Chile jugó un rol en la movilización social y la crítica cultural. Son aquellos que vivieron un período marcado por la crisis económica. Mayol sostiene que los ochenteros están marcados por la épica de la lucha contra el régimen militar.

Ocuparon zapatos Pluma, cassette, personal estéreo, chasquillas escarmenadas, escuchaban a Soda, vieron nacer a Los Prisioneros y veían sagradamente Sábados Gigantes con el Jappening con ja. Época de la música en inglés, la Nueva Trova y los inicios del punk, la expansión del crédito y el consumo masivo de artefactos electrónicos.

En 1987, fui a mi primera fiesta de living, la entrada costaba $10 pesos, se respiraba bonanza en el pasaje “Las Tarkas”, el papá de la Pamela era pescador, había tres almacenes y mi mamá vendía chalecos de la Ligua por montón. “Los Lolos” se juntaban en la esquina a fumar un Hilton, se ponían de acuerdo para ir los sábados a la Llacolen a bailar con pantalones amasados y ellas con cintillos y jeans Cheldiz. Imperdible después del cole, salir con los cabros al Galaxia o Papy Bubu. La taquilla se reunía en el Loquillo House y en el cine Délfico para celebrar los festivales; al costado del El Camino, un lugar por antonomasia de nuestros padres y abuelos pampinos.

Con las compañeras del cole, vitrineábamos en “La Joven Ideal” y “Tita Sport”, íbamos a “Fotos Humbert”, esperábamos la micro en Tarapacá al frente de las Masitas; inevitable limpiarse con el delantal el aceite de las deliciosas papas fritas, como olvidar sentarme atrás con ellas y gritar por cada bache del camino a casa. Nos creíamos la muerte cantando las canciones de Debbie Gibson y Tiffany; de un cancionero amarillento comprado en la Feria Persa.

Secreto a voces, sostenían que después del Atari, las películas se podrían arrendar en un video club de barrio. Oh yo quería ver “Dirty Dancing” y ” Generación Pérdida”, con la canción “People are Strange” del grupo “The Doors”, lo vengo escuchando hace rato en radio ” La Tirana”, que está junto a la “Mundial”, la radio regalona de mamá ¡Uf! a ella le encantaba escuchar en la mañana a Antonio Sabat y en la noche a Luchin Bustamante.

Escuché en los reclames del dial, que venía al glorioso, el grupo “Nadie”, con “Aparato Raro” y “Aterrizaje Forzoso” a la Casa del Deportista. Los temas más pegajosos son “Creo que te quiero” y “Ausencia”. En las fiestas de 10 pesos, baile con la Pamela este hit, al compás de los teclados y la voz de Soli Arbalú, letras rebeldes frente al sistema, al modo de vivir y el futuro esplendor, que a esas alturas era incierto, sólo restaba patear las piedras en las calles de tierra y que fueran escuchadas desde las alturas del dragón dormido, la voz de los ochenta.

 

(Foto extraída de Facebook )

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