El episodio ocurrió el 7 de junio de 1962, en el Estadio Sausalito de Viña del Mar, antes del partido entre Brasil e Inglaterra por la fase de grupos. La cancha estaba llena, el ambiente era de fiesta… y de pronto apareció un perro callejero que decidió que ese era su momento de fama mundial.

El animal entró corriendo y se paseó entre los jugadores como si fuera parte del equipo. Los árbitros intentaron sacarlo, los jugadores también, pero el perro se hacía el leso y seguía dando vueltas. Hasta que Jimmy Greaves, delantero inglés, decidió tomarlo en brazos para retirarlo.
Ahí vino la escena inolvidable: Greaves lo levantó, el perro se asustó y le dejó el traje completamente embarrado. El inglés terminó riéndose, pero quedó marcado por el episodio.
Pelé
Pelé, que jugó ese partido, contó años después que el perro “era brasileño”. Lo dijo en tono de broma, pero la frase quedó para siempre en la historia del fútbol. Brasil ganó ese partido 2–0, con goles de Garrincha y Vavá, y terminó siendo campeón del mundo.
Desde entonces, la prensa brasileña bautizó al animal como “el perro de la suerte”.
Lo más curioso es que el mismo perro —según crónicas de la época— habría vuelto a entrar a la cancha en otro partido del Mundial, también en Viña del Mar. No hay fotos claras, pero sí testimonios de hinchas y periodistas que aseguran que era el mismo quiltro.
Jimmy Greaves, uno de los grandes goleadores ingleses, dijo años después que esa fue “la anécdota más rara” que vivió en un Mundial. Incluso contó que, tras el partido, Pelé se acercó a bromear con él por el estado de su camiseta.
Nunca se supo. No tenía dueño, no tenía collar y nadie lo reclamó. Era un quiltro chileno que terminó siendo parte de la historia del fútbol mundial. En Viña del Mar, algunos vecinos aseguraron que lo habían visto antes rondando el estadio.













