Con la participación de comunidades de la Quebrada de Aroma, la celebración estuvo acompañada por una procesión, ofrendas y símbolos ancestrales que dieron vida a una de las ceremonias más significativas de la festividad.
Con un imponente arco de flores especialmente elaborado para esta ocasión, que acompañó la procesión desde la Cruz del Calvario hasta el Santuario de La Tirana, se realizó la tradicional Misa por el Mundo Andino, una de las celebraciones más representativas de la fiesta de La Tirana. El colorido de las flores, la solemnidad de la cruz, las ofrendas y los frutos de la tierra dieron vida a una ceremonia donde la fe y las tradiciones ancestrales se entrelazaron para rendir homenaje a la virgen del Carmen.
La celebración reunió a comunidades de la quebrada de Aroma. En esta oportunidad, los pueblos de Aroma, Sipiza, Jaiña, Illalla, Chiapa y Sotoca tuvieron la misión de preparar y animar la eucaristía, recibiendo a los peregrinos con los símbolos propios de la espiritualidad andina.
La procesión comenzó en la Cruz del Calvario del poblado. Desde allí, los asistentes avanzaron portando el arco floral y realizando los tradicionales ritos de agradecimiento, entre ellos la presentación de ofrendas y frutos de la tierra, signos que expresan la gratitud por la vida, la cosecha y la protección de la virgen, además de representar el profundo vínculo de los pueblos andinos con su territorio y sus antepasados.
La Santa Misa fue presidida por monseñor Isauro Covili Linfati, obispo de la Diócesis de Iquique, quien durante su homilía invitó a las comunidades a custodiar su identidad cultural y espiritual.
Para las comunidades participantes, la organización de esta celebración representó un motivo de profundo orgullo. Doris Vilca Sánchez, tesorera de la Junta de Vecinos de Jaiña, destacó el trabajo realizado de manera conjunta para preparar este importante encuentro. «Es la primera vez que estamos participando en esta misa, y hemos trabajado unidos la Junta de Vecinos y la Comunidad Indígena para preparar este lindo evento, que nos llena de alegría y gozo porque se trata de la Virgen del Carmen. Lo hemos hecho con mucha fe y devoción«, comentó.
Desde Chiapa, Hermelinda Cayo expresó la emoción que significa reencontrarse cada año con esta tradición. «Es un gran honor venir a ver a la virgen y participar en esta ceremonia. Para nuestro pueblo andino es esencial estar aquí porque nos permite recordar nuestra tierra y a nuestros ancestros«, señaló.
Ese mismo sentimiento de pertenencia fue compartido por Celia Giménez, de Sipiza, quien valoró la oportunidad de fortalecer los lazos entre los pueblos andinos. «Todos los años vengo porque tengo el orgullo de ser andina. Espero que esta misa nos permita seguir construyendo más unión entre los pueblos y que la hermandad continúe creciendo», manifestó.
La ceremonia concluyó con la presentación de los pueblos del Alto de Tarapacá, quienes asumirán la organización de la Misa por el Mundo Andino del próximo año, dando continuidad a una tradición que, generación tras generación, mantiene viva la fe, la memoria y el patrimonio cultural de los pueblos andinos.
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