En pleno verano del 67, cuando Londres estaba empapado de psicodelia, colores chillones y juventud cuestionándolo todo, los Beatles hicieron algo que hoy sería portada mundial: firmaron un aviso en The Times pidiendo la legalización de la marihuana. Sí, los cuatro. John, Paul, George y Ringo, con nombre y apellido, en un diario serio, elegante y tradicional.
El aviso —publicado el 24 de julio de 1967— no era una pataleta ni una humorada de la época. Era un texto largo, pagado, que reunía a 64 figuras influyentes del Reino Unido y que decía derechamente que la ley que criminalizaba el cannabis era “inmoral en principio y unworkable en la práctica”. En otras palabras: no funcionaba y hacía más daño que bien.
La movida nació gracias al investigador Stephen Abrams, quien quería abrir el debate en serio. Paul McCartney aceptó financiar el aviso y coordinó que el resto de la banda lo firmara. El texto proponía cambios concretos: eliminar penas de cárcel por consumo privado, permitir investigación científica y tratar el tema desde la salud pública, no desde el castigo.
El impacto fue inmediato. El aviso generó discusión en el Parlamento, incomodó a sectores conservadores y se transformó en un símbolo de la tensión entre la cultura juvenil y las políticas rígidas de la época. Era el Reino Unido de los sesenta, y los Beatles, lejos de quedarse solo en la música, se metían de lleno en el debate social.













