Fernando Cerimedo siempre se movió en la política como operador digital de alto impacto. En Argentina fue parte del círculo comunicacional de Javier Milei, empujando campañas agresivas, emocionalidad pura y guerra cultural. Ese estilo lo exportó a Chile durante el primer proceso constitucional, donde su agencia Numen y su red de medios participaron en la campaña del Rechazo, tanto en el plebiscito de entrada como en el de salida.
Pero hoy su nombre está en otro nivel: está detenido en Bolivia, acusado de sicariato contra su expareja, Nadia Beller. Y lo que terminó de complicarlo fueron los mensajes encontrados en su propio teléfono.
La Fiscalía boliviana desdobló el celular de Cerimedo y encontró notas y conversaciones que, según los investigadores, muestran coordinación directa del ataque. En una de las notas aparece un texto que ya es parte del expediente: “No digas a nadie. Pero nos vendió la amiga de Enrique, ¿te acordás? La Nadia. O la eliminamos ya o estamos jodidos. ¿Conocés a alguien que pueda hacer el trabajo?”
Ese mensaje, según el abogado de la víctima, es clave porque muestra intención previa y planificación. Y no es el único. El Instituto de Investigaciones Forenses identificó un chat entre Cerimedo y un contacto identificado como “ECG”, quien sería el intermediario con los sicarios. Durante el ataque, a las 20:54 del lunes 17 de agosto, ECG le escribió: “Hermano, en este momento le dispararon.”
DETALLES
El intercambio incluye fotos del lugar, referencias a “dos tipos en motocicleta” y detalles del estado de Beller mientras era baleada frente a un hotel en Santa Cruz.
Beller recibió tres disparos y sobrevivió. Desde el hospital lo responsabilizó directamente y difundió conversaciones donde, además, lo acusa de violencia previa.
La defensa de Cerimedo dice que todo es un “show político”, pero la Fiscalía sostiene que los mensajes, las notas y las comunicaciones recuperadas del teléfono son parte de una trama que apunta a un intento de asesinato planificado.
Mientras tanto, su pasado político vuelve a escena. Cerimedo no solo trabajó con Milei y Bolsonaro; también operó en Chile durante el primer proceso constitucional, donde su agencia Numen realizó estudios, encuestas y campañas digitales para el Rechazo. Su estilo —mensajes simples, emocionalidad, crisis permanente— quedó instalado en varios comandos locales.













