septiembre 7, 2026

Ingresar

septiembre 7, 2026
inicionoticiasactualidadcultura popdeportesempresasopiniónpolíticatierra de campeonesalta suciedad

06

Sep

¡Milei, más peligroso que mono con navaja! Nelson Mondaca I.

Después del reciente temporal climático que sufrimos en el Norte Grande, resulta muy fácil criticar a las autoridades, del nivel que sean, si eso logra calmar nuestra rabia. Con mayor razón cuando dicha autoridad tiene una postura política diferente a la persona que formula la crítica. Por otra parte, están quienes defienden y respaldan a la autoridad, aun cuando su trabajo social es poco comprometido.

Reconocer lo bueno y manifestar la verdad no significa ser neutral al momento de evaluar y emitir un juicio. Una cosa más: todos tenemos derecho a ejercer una opinión crítica. Lo difícil es ser justos, sinceros y equilibrados. Es muy importante conocer las funciones de cada autoridad; de lo contrario, seremos instrumentos para hacer el mal en contra de la verdad y la justicia. Es decir, seres pensantes convertidos en tontos útiles de la demagogia política. Criticar por criticar, desde mi perspectiva, ensucia y perjudica a quienes ennoblecen las funciones públicas.

En este orden de pensamiento, valoro las críticas positivas, bien ponderadas y objetivas. Cuando estas críticas se hacen al boleo, con el propósito de servir intereses políticos determinados y egoístas, entonces nos ubicamos en el terreno de la política psicológica sucia y de la propaganda nazi. Su real intención es destruir la democracia y la libertad.

Es cierto: esas críticas despiadadas no se condicen con valores y principios del bien común. El asunto es difamar, a partir de hechos reales, la dignidad de quienes están al servicio del Estado. Por eso hay que poner atención, mucho ojo a estas opiniones sin rigor dialéctico, que castigan a personas públicas de manera desleal.

Amigos, amigas, lectores y lectoras de este importante medio de comunicación, respetuosamente les digo: usted saque su propia opinión y su crítica, según su criterio. Algunas serán severas, otras más condescendientes y suaves. No lo sé. Al igual que el temporal que nos azotó con lluvias intensas, en un mismo día tuvimos lloviznas que deslizaban el agua de los cielos como bendición, y otras tan intensas y prolongadas que nos hacían presagiar noches de oscuridad y sufrimiento.

Con el paso de los días, los cielos se despejaron y ahora brilla el sol. Claro, del temporal todavía nos estamos recuperando. Como siempre ocurre en estados de emergencia y catástrofes, quienes más sufren son los que viven de un sueldo mísero y en la pobreza. Levantarse y retomar las actividades normales es difícil; aún estamos en el amanecer de la primavera y de nuestra propia reconstrucción productiva, comercial y de servicios. Todavía hay problemas con cables en el suelo y con la reparación de “eventos” (hoyos y socavones).

En fin, vivimos momentos complejos, inesperados y destructivos. La lucha entre el capitalismo salvaje y el capitalismo moderado, por una parte, y por otra, la disputa del nuevo orden mundial, está en pleno apogeo. Chile es parte de ese tablero global.

En este tablero mundial, Donald Trump, de EE.UU., tiene especial interés en la Antártida y el Estrecho de Magallanes. La pieza que está moviendo se llama Javier Milei, presidente de Argentina, quien ha vendido su alma al diablo para mantenerse en el gobierno y nos pone en una abierta situación de conflicto bélico con nuestra hermana nación.

El mandatario argentino, reconocido por insultar al presidente de España y al de Brasil, con la misma personalidad desbocada, temeraria e insolente, sin respetar nuestra historia y mancillando la dignidad del presidente mártir Salvador Allende, se lanzó con todo lo que se le pasó por su mente insana. Está mal de la cabeza a los pies; debería estar en una loquería antes que ser jefe de gobierno.

No hay que ser muy inteligentes para darse cuenta de que utilizó el arcaico y anacrónico discurso anticomunista para intentar poner ideológicamente a nuestro gobierno de su parte. Pero ese fue un ardid y treta para seguir instalando su estrategia geopolítica de “visión compartida del Estrecho de Magallanes y del territorio austral antártico”.

Cuando sabemos que ha adquirido una flota importante de aviones de guerra, mientras la extrema pobreza aumenta a niveles insostenibles, entonces quiere decir que se prepara para la misma guerra. Se tiene conocimiento de que instalarán una base naval en la zona austral; esto debiera ponernos en acción. Recomiendo leer el libro de Guillermo Parvex 1978: el año que marchamos a la guerra.

Bajo la forma en que se están llevando estas cosas, en Cancillería debieran tomarse las debidas distancias y precauciones, poniendo los acentos en no caer en errores que después tengamos que lamentar por nuestra soberanía. Otro asunto: la guerra de Las Malvinas es un conflicto entre Inglaterra y Argentina. El actual jefe de Estado argentino, Milei, no puede arrastrarnos a esa guerra por su ideología expansionista y servil al presidente Donald Trump.

Reafirmo mis enseñanzas acerca de nuestra independencia y soberanía. El presidente argentino Milei es más peligroso que mono con navaja. Debería declararse “persona no grata”. Bien por nuestras FF.AA. al marcar presencia y resguardar nuestra soberanía. Hay que estar muy alertas y contar con los recursos para contraatacar.

Nelson C. Mondaca Ijalba


En El Sol de Iquique creemos en estar siempre del lado de la gente y con los ojos bien abiertos sobre quienes toman decisiones. Pero también somos un medio pluralista: las opiniones que aquí se publican son responsabilidad de sus autores y no necesariamente reflejan lo que piensa el diario.

Comentarios

Deja el primer comentario

ingreso de usuario

Google reCaptcha: Clave de sitio no válida.