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Chile se prepara para un nuevo cambio de hora este sábado 5 de septiembre, cuando a las 23:59 los relojes deberán adelantarse 60 minutos, pasando directamente a la 01:00 del domingo 6. Con ello, gran parte del país quedará bajo el huso UTC-3, iniciando el horario de verano. Aysén y Magallanes no deberán modificar sus relojes, mientras que en Rapa Nui y Salas y Gómez el ajuste se hará a las 22:00, adelantando la hora a las 23:00. Este horario regirá hasta el primer sábado de abril de 2027.
El anuncio reactiva las críticas de especialistas y exautoridades que cuestionan la utilidad y los efectos del sistema de cambios de hora, especialmente por su impacto en la salud y la falta de evidencia sobre ahorro energético.
La ministra de Energía, Ximena Rincón defendió la continuidad del sistema, señalando que “la opinión mía sería que tratemos de ocupar la menor cantidad de energía posible, y ahí la recomendación sería ir con los cambios de horario”.
Sin embargo, la postura técnica apunta en otra dirección. El cronobiólogo John Ewer, del Instituto de Neurociencia de la Universidad de Valparaíso, sostiene que el país debería eliminar los ajustes bianuales. Asegura que “no se puede tener el cambio del otoño, que es bueno, sin luego pagar el precio cuando llega la primavera”, advirtiendo que el horario de verano genera alteraciones en el sueño y el reloj biológico.
El exsenador Guido Girardi también cuestiona la medida, afirmando que “la medida de ahorro energético fue absolutamente falsa”, recordando que Chile mantuvo el horario de verano durante un año completo sin obtener beneficios. Añadió que los costos reales se expresan “en salud, en horas perdidas, en desconcentración, en accidentabilidad, en cáncer, en infarto”.













