Si pensabas que los reality shows eran intensos, espera a escuchar el último capítulo de la política chilena. Todo comenzó con la filtración de unos chats entre la diputada Karol Cariola y la exalcaldesa Irací Hassler, donde, entre críticas al gobierno y comentarios poco amables, se desató un verdadero cahuín de proporciones épicas. Pero, como en toda buena teleserie, hay un giro inesperado: las acusaciones apuntan al alcalde Mario Desbordes como el supuesto «filtrador estrella». ¿Qué dijo él? Pues, en resumen: «¡Yo no fui!».
LOS CHATS
En los mensajes filtrados, Cariola e Irací no se guardaron nada. Desde críticas al Presidente Boric hasta comentarios sobre otros miembros del gobierno, los chats parecían más un grupo de WhatsApp de amigas desahogándose que una conversación política seria. Entre frases como «El P es una mier…» (interpretado como una referencia al Presidente) y calificativos como «despiadados y calculadores» para otros miembros del gabinete, quedó claro que la diplomacia no era el fuerte del día.
¿QUIÉN FILTRÓ?
Aquí es donde entra el alcalde Desbordes, quien fue señalado por la defensa de Hassler como el posible responsable de la filtración. Según ellas, Desbordes habría tenido acceso a los chats gracias a un informe de la PDI y, casualmente, estos terminaron en manos de la prensa. Pero Desbordes negó todo y desafió a Hassler a querellarse. «Queréllese, alcaldesa», dijo, con la tranquilidad de quien asegura que no tiene nada que esconder.
REACCION
El alcalde no solo negó las acusaciones, sino que las calificó como un «show comunicacional». Según él, todo esto es un intento de desviar la atención de los problemas reales del municipio. Mientras Hassler anuncia acciones legales y Cariola lamenta el «cahuín de poca monta», el país entero sigue pendiente de este drama político que tiene de todo: traiciones, acusaciones y un toque de humor involuntario. Porque, seamos honestos, ¿quién necesita Netflix cuando la política chilena nos da este nivel de entretenimiento?













