PERICOTE
Hay inventos que cambian la historia: la rueda, la penicilina y, por supuesto, el día en que un aristócrata italiano decidió que su trago necesitaba más carácter. Así nació el Negroni, ese cóctel que muchos miran con respeto, otros con sospecha y algunos con la billetera temblando.
La historia parte con el conde Camillo Negroni, un caballero que era fanático del Americano, ese cóctel clásico del norte de Italia hecho con Campari, vermut y soda. Pero un día el conde, aburrido de tomar siempre lo mismo, le dijo al barman del Caffè Casoni, en Florencia, algo así como: “Amiguito, cámbieme la soda por ginebra, que acabo de llegar del barrio inglés de Iquique y me siento internacional”. Y pum: nació uno de los cócteles más famosos del planeta.
Desde entonces, el Negroni se convirtió en el trago favorito de quienes quieren verse sofisticados, aunque estén en la terraza de la casa con la parrilla a medio prender.
Ingredientes del Negroni (versión generosa):
- 300 ml de Campari
- 300 ml de vermú rojo
- 300 ml de ginebra
- Naranja para el toque elegante
Preparación:
El Negroni se arma directo en el vaso, sin show, sin coctelera voladora ni bartender con tatuajes de anclas. Solo hielo en un vaso bajo y ancho, y con un jigger se echa una parte de Campari, una de vermú rojo y una de ginebra (30 cl cada una si lo haces individual). Se revuelve con cuchara larga, se corona con un twist de naranja y listo: ya puedes sentirte como un personaje de serie italiana que nunca paga la cuenta.
Consejo final:
El Negroni es rico, elegante y pega más rápido de lo que uno admite. Así que disfrútelo con calma, con estilo y, sobre todo, con moderación, que no todos tenemos el aguante aristocrático del conde Negroni.













