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Oct·26

La cesantía: una fuente generadora de estrés y problemas de salud | Dr. Franco Lotito C.

Para una persona –sea ésta soltera, tenga una pareja o una familia que mantener– perder el empleo y quedar cesante representa no sólo un fuerte golpe a su autoestima, sino que también implica un sentimiento de fracaso personal por sentirse incapaz de proveer a su familia, condición que se suma al hecho de experimentar una enorme presión sobre sus hombros, por cuanto, la “cesantía es una de la fuentes más agudas y documentadas de estrés, tanto psicológico como físico”, yque se acompaña de incertidumbre financiera, pérdida de identidad  y estatus.

El gran problema radica en que el estrés, a su vez, “libera altos niveles de hormonas como el cortisol, adrenalina y noradrenalina” –llamadas, justamente, “hormonas del estrés”– las que de mantenerse por mucho tiempo en el organismo, dejan al sujeto en un estado de constante alerta, agotándolo, produciendo inflamación de los tejidos y diversos trastornos metabólicos que desgastan el sistema cardiovascular y aumentan el riesgo de sufrir hipertensión arterial y enfermedades coronarias. ¿La razón? Nuestro organismo funciona como un todo y el estrés puede impactar al sujeto no sólo con la aparición de síntomas depresivos, sino que cuando “se incrementan los niveles de estrés, ello puede aumentar la presión sanguínea y dañar las paredes de las arterias, elevando el riesgo de sufrir un infarto”.

Un estudio de la Dra. Kate Strully de la Universidad Estatal de Nueva York, EE.UU., demostró que el costo de la cesantía tiene un fuerte impacto en la salud física y mental, ya que, de acuerdo con este estudio, el 80% de las personas desempleadas –y que no presentaban ninguna enfermedad antes de perder su trabajo– fue diagnosticado con diversos problemas de salud: “hipertensión, enfermedades del corazón y diabetes, 18 meses después de perder su trabajo”. La Dra. Strully no sólo demostró los nocivos efectos de quedar cesante, sino que también entregó una serie de recomendaciones para evitar o, por lo menos, minimizar, que la cesantía afecte la salud de las personas. Revisemos algunas de estas recomendaciones:

  1. Generar redes sociales de apoyo: el apoyo que entrega la familia y amigos permite contener emocionalmente a quien perdió su trabajo, especialmente, cuando la cesantía se prolonga por mucho tiempo. Las redes sociales son importantes cuando de conseguir nuevas oportunidades laborales se trata, en función de lo cual, “aislarse del mundo constituye un craso error”. La realidad ha demostrado que en la vida vale más “ocuparse que preocuparse de un determinado asunto, adoptando una visión positiva, más que negativa”.
  2. Evitar el consumo de tabaco y alcohol: si bien el consumo de estas sustancias alivian temporalmente la ansiedad generada por la pérdida del empleo, en el largo plazo resultan extremadamente perjudiciales para el organismo en situaciones estresantes, ya que su consumo produce desgaste nervioso, agotamiento y dificultades para poder superar la tensión.
  3. Mantener una dieta equilibrada: comer más de lo habitual es una de las respuestas del organismo ante el estrés y la ansiedad, ya que la ansiedad tiende a elevar el apetito de la gente como consecuencia de la insatisfacción psicológica. Si esta conducta se mantiene por mucho tiempo, ello contribuye al sobrepeso y  –en una suerte de círculo vicioso– a generar más ansiedad, aumentando el riesgo de provocar nuevos trastornos y enfermedades.
  4. Realizar actividad física regular: se ha demostrado que realizar una actividad aeróbica mejora la respuesta del organismo a la tensión provocada por el hecho de estar cesante, ya que permite dormir mejor, ayuda a controlar enfermedades de tipo metabólicas, produce la liberación de endorfinas, es decir, de sustancias que generan la sensación de bienestar y que se vinculan a aquellas áreas del cerebro asociadas a las emociones.
  5. Buscar ayuda y apoyo profesional: situaciones que generan presión, ansiedad, tensión, estrés, etc., requieren la necesidad de generar espacios para promover la salud mental y ayudar a la persona en la búsqueda de un nuevo empleo.

El organismo responde a los diversos tipos de peligros a los que se enfrenta –incluyendo la pérdida del empleo– a través de distintas señales, tales como experimentar insomnio, malestares estomacales, presencia de ansiedad, dolores en el pecho, aumento de la presión arterial, aumento en el uso de ansiolíticos, ingesta de alcohol y consumo de tabaco, cambios de humor, consumo de comida en exceso –o por debajo de lo normal–, presencia de irritabilidad, entre otras señales y síntomas.

Cuando estas reacciones se exacerban, pueden convertirse en la antesala de diversos trastornos y graves enfermedades, en función de lo cual, es preciso que las personas presten mucha atención a estas señales y sintomatología, con la finalidad de poder detectar a tiempo todo tipo de anomalías y actuar rápidamente, consultando con los profesionales del ramo y prevenir consecuencias de mayor gravedad.

En esta visión panorámica que se ha entregado en relación con estar durante mucho tiempo cesante, las personas deben estar atentas a los trastornos metabólicos más frecuentes que se producen, a saber, la obesidad, la diabetes mellitus, las dislipidemias –que corresponden a un alteración de los niveles de lípidos o grasas en la sangre, es decir, índices elevados de colesterol y/o triglicéridos–, así como hipertensión arterial.

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