martes - 27/07/2021

Las feromonas son mensajeros químicos que desatan estímulos sensuales

Las feromonas son mensajeros químicos que desatan estímulos sensuales

A principios de este siglo XXI se patentó la primera feromona humana sintética. Se formuló la primera hipótesis a partir de la atracción sexual de las polillas que encienden su deseo y pueden cruzar todo un bosque siguiendo el camino del aroma específico que desprenden. Las feromonas son mensajeros químicos que desatan estímulos sensuales.

Como en casi todo, el hombre consiguió una bebida, que como pócima del deseo se pudiera enlatar y beber. Esta bebida se llama Yxaiio y empezó a comercializarse en Europa en el 2008 y es la primera bebida afrodisíaca.

Es un invento vienés (Austria es cuna de bebidas “distintas”). Su lata de 296 ml es una explosión en sí misma, es el primer paso para convertirse en alguien irresistible. Es una combinación aromática de Feromonas y Chili, que provoca que se derramen endorfinas y hace que aumenten las sensaciones sexuales.

Algunos de sus componentes te levantan el ánimo, entre ellos el chili que la hace picante, otros, los específicos cosquillean en el hipotálamo. “El deseo es una forma intensa y agradable de experimentar en los diferentes niveles de la percepción y fluyen por todos los sentidos.

El deseo es una parte esencial de las vivencias sexuales. Yxaiio simboliza la liberación de la voluptuosidad.” Este es uno de los lemas de la marca, muy, muy sugerente, pero no los pierdas el siguiente, que aparece en todos los soportes gráficos de la marca: yo penetro en tu cuerpo, yo tiño tu lengua, yo te miro, yo te seduzco, yo estimulo tus sentidos, yo despierto tu deseo, yo deseo sexo, yo soy la bebida afrodisíaca.

¿Qué dices del marketing de la marca? Provocativo, sugestivo, atractivo y muy directo.

Si se combina con alcohol, por ejemplo en mojito o con cava, los efectos se multiplican. Seguro que es efectivo, de vez en cuando un poco de relajo no sienta mal a nadie. Pero aseguraos que vuestra pareja también lo toma, sino podemos convertirnos en depredador y cazar presas donde no debemos. Es lo malo de la “lujuria”, aunque en este caso los efectos son mucho más constructivos que destructivos.

Vamos a darnos un capricho, aunque sea sexual, que además de placentero, ¡es gratis!

Informe 21
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