El Gobierno confirmó la salida del subsecretario de Hacienda, Juan Pablo Rodríguez, después de que un test de drogas arrojara resultado positivo. La información la entregó el biministro del Interior y Segegob, Claudio Alvarado, en una declaración breve desde La Moneda, sin preguntas y con tono de ‘vamos cerrando este capítulo rápido’.
Según explicó la autoridad, el resultado del examen obligó al Ejecutivo a actuar de inmediato. No es el primer caso: otra autoridad dejó su cargo por controles preventivos que, en teoría, buscan reforzar estándares internos, pero que en la práctica han terminado generando más de un remezón político.
Rodríguez había tenido un test negativo en abril, pero el segundo control, aplicado en junio, salió positivo. Falta la contramuestra, pero aun así el Gobierno decidió cortar por lo sano. El ahora exsubsecretario anunció que se someterá a exámenes adicionales en otros laboratorios para aclarar la situación.
La renuncia se da en medio de días movidos para el Ejecutivo, con la megarreforma en discusión y la emergencia climática en el centro-sur del país. Y, como ya ha pasado antes, el test de drogas vuelve a instalarse como un factor que no solo saca autoridades, sino que también abre preguntas sobre los protocolos internos y la presión política que generan estos resultados.













