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Oct·26

La media docena sucia… o cómo generarse un cáncer gratuitamente | Dr. Franco Lotito C.

FOTO EL SOL DE IQUIQUE JUNIO 2026 II
Dr. Franco Lotito C. – www.aurigaservicios.cl
Conferencista, escritor e investigador (PUC)

“SALUD: eso que cuando se tiene no se valora, y que se aprende a valorar… cuando ya no se tiene”.

En el mes del cáncer de mama, es preciso señalar que no sólo los metales pesados, el consumo de tabaco, los desechos químicos, los plaguicidas, herbicidas, los compuestos plásticos, la radiación solar, las dioxinas, etc., están en grado de provocar cáncer en las personas. También se ha identificado una serie de alimentos que provocan el desarrollo de diversos tipos de cáncer. En este sentido, algunos alimentos, determinadas sustancias conservantes y grasas transgénicas también son factores que cooperan para que ciertos “procesos cancerígenos se produzcan y se vean favorecidos”.

Analicemos entonces a la “media docena sucia”:

1. Consumo excesivo de tocino y carnes procesadas. De acuerdo con los análisis químicos y biológicos, la mayoría de estas carnes contienen niveles significativos de nitrito de sodio. El tocino (o jamón) presenta altos niveles de grasas saturadas, condición que contribuye al riesgo de desarrollar diversos tipos de cáncer, entre los cuales se pueden incluir al cáncer de mama, de estómago y el cáncer de colon.

2. Consumo excesivo de hot-dogs, salchichasy hamburguesas. Debido al riesgo que implica el consumo excesivo de estos irresistibles alimentos, especialmente, para el caso de los niños, la “Coalición para la Prevención del Cáncer” recomienda a los padres no permitir a sus hijos la ingesta de más de 12 salchichas en el mes, en función de los altos niveles de sal sódica, nitrito de sodio, grasas trans y colesterol que ellos contienen, aumentando de esta forma, el riesgo de desarrollar un cáncer de colon. Por otra parte, el consumo de comida chatarra,  ha propiciado una “epidemia de sobrepeso y obesidad mórbida en el mundo”, lo que sumado al sedentarismo, ha conducido a que alrededor del 70% de la población adulta e infantil tenga severos problemas con su peso y, por ende, con su salud.

3. Consumo de papas fritas industriales. El grave problema de su consumo es que el procesado de este producto requiere el uso de aceite hidrogenado y ser frito a temperaturas muy elevadas. La irresponsabilidad de algunas cadenas de comida rápida llega hasta el punto de agregarles azúcar con el fin de hacerlas más irresistibles al paladar. El consumo habitual de este tipo de comida, además de bloquear las arterias con grasas saturadas, colesterol y grasas transgénicas, también favorece la absorción de acrilamidas. La acrilamida está clasificada por la “Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer” como “probable cancerígeno para los humanos”, y se forma en los alimentos ricos en almidón durante su procesado a altas temperaturas. Y tal como lo señalaba un aviso publicitario en contra de su consumo excesivo, en lugar de llamarlas papas fritas, habría que llamarlas “papas cancerígenas”.

4. Consumo de donuts. La revista de circulación internacional, Reader’s Digest,  describió el consumo de este producto como algo “desastroso e imprudente para el organismo humano”, ya que contiene elevados niveles de aceites hidrogenados, mucho azúcar, harina blanca procesada y acrilamidas, lo cual, los convertiría en uno de los peores alimentos pro cancerígenos que una persona pudiese comer.

5. Consumo de chips, cookies, papas y galletas saladas. Todos estos productos contienen harina procesada, sal en exceso, azúcares y grasas transgénicas en su elaboración. Sin embargo, la lista real de ingredientes no siempre está a la vista, siendo necesario decodificary/o traducir qué es lo que en realidad contiene aquello que estamos comiendo. Es un contenido que aparece en el etiquetado como un conjunto de conceptos difíciles de entender y la industria alimentaria ha sido sorprendida en múltiples ocasiones intentando “esconder los ingredientes de los alimentos que producen”, a través de usar productos prohibidos en cantidades tales que la ley no los obliga a declararlos en las etiquetas. Es la forma de esconder, por ejemplo, el uso de glutamato monosódico utilizado en la preparación de los alimentos, haciendo trampa en las porciones, a fin de mostrar a la autoridad sanitaria que el alimento está libre de tal o cual sustancia, aún cuando ésta sea tóxica, pro-cancerígena, adictiva y generadora de obesidad.

6. Consumo de alimentos contaminados con aflatoxinas. Las aflatoxinas son micotoxinas que son producidas por hongos, y se caracterizan por su elevada toxicidad y carcinogenicidad. La presencia de aflatoxinas  tiene un gran impacto negativo en la industria alimentaria de cereales, semillas, nueces y frutos deshidratados, ya que, según las condiciones de almacenamiento, estos alimentos pueden ser contaminados por hongos toxigénicos, cuyo potencial de toxicidad es elevado, pudiendo generar cáncer de hígado y/o provocar la muerte de la persona que consuma algún cereal infectado.

Existe una única consigna válida: tener extremo cuidado con todo aquello que introducimos en nuestro organismo, especialmente, cuando existen tantos avisos haciendo alusión a la peligrosidad que reviste el consumo de ciertos alimentos.

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